Abrir un espacio físico hoy no es una decisión obvia para una productora.
En un contexto donde gran parte del desarrollo de una marca ocurre en el universo de lo virtual, nosotros fuimos en la dirección opuesta y abrimos un local. Un espacio real, con paredes, equipos y muchos discos. Un lugar donde la música no es lo que acompaña, sino lo que convoca.
Inspirados por la cultura en crecimiento de los listening bars —que encuentra sus raíces en los jazz kissa japoneses—, este año en Canal22 ese interés dejó de ser una referencia lejana y se transformó en un hecho concreto: un bar de escucha propio, pensado como punto de encuentro, plataforma cultural, laboratorio de contenidos y extensión natural de todo lo que venimos desarrollando.
El bar nació sin fórmulas cerradas, como resultado de pruebas, ajustes y mucho trabajo invisible. Cada detalle responde a una misma idea: que la música sea la protagonista.
Cerramos el año con el espacio en funcionamiento. No como meta alcanzada, sino como punto de partida. Sabemos que queda mucho por mejorar, aprender y construir a futuro, pero también sabemos que valía la pena hacerlo.
Gracias a quienes se acercaron y fueron parte de estos primeros meses. Seguimos del otro lado del verano, con nuevas ideas y el mismo compromiso.
Abrir un espacio físico hoy no es una decisión obvia para una productora.
En un contexto donde gran parte del desarrollo de una marca ocurre en el universo de lo virtual, nosotros fuimos en la dirección opuesta y abrimos un local. Un espacio real, con paredes, equipos y muchos discos. Un lugar donde la música no es lo que acompaña, sino lo que convoca.
Inspirados por la cultura en crecimiento de los listening bars —que encuentra sus raíces en los jazz kissa japoneses—, este año en Canal22 ese interés dejó de ser una referencia lejana y se transformó en un hecho concreto: un bar de escucha propio, pensado como punto de encuentro, plataforma cultural, laboratorio de contenidos y extensión natural de todo lo que venimos desarrollando.
El bar nació sin fórmulas cerradas, como resultado de pruebas, ajustes y mucho trabajo invisible. Cada detalle responde a una misma idea: que la música sea la protagonista.
Cerramos el año con el espacio en funcionamiento. No como meta alcanzada, sino como punto de partida. Sabemos que queda mucho por mejorar, aprender y construir a futuro, pero también sabemos que valía la pena hacerlo.
Gracias a quienes se acercaron y fueron parte de estos primeros meses. Seguimos del otro lado del verano, con nuevas ideas y el mismo compromiso.


